Carta desde Londres, 2 años después

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En este segundo año hablo de progreso.

Antes de irme de Mallorca, nunca pensé que estaría dos años, ni pude imaginarme como me iría. Cuando el inglés ya no ha sido un problema de comunicación, se me han multiplicado las posibilidades sociales y profesionales, y encima ya tenemos eso, el idioma.

Ha sido un año de asentamiento y de disfrutar la ciudad de otra manera, quizá más relajado. Disfrutando más de los amigos que de descubrir lugares nuevos. Acostumbrándome a jugar a fútbol bajo la lluvia, a pensar que los turistas andan muy despacio por el centro, tal como yo hacía. A casi no parar para comer y mucho menos hacer siesta. Ya me siento integrado.

Durante este periodo, cada vez que he viajado a otra ciudad, he pensado que Londres es el mejor sitio en la tierra, al menos a mi edad, al menos hoy, con mis condiciones actuales. Cuando me voy la echo de menos, es completa, sólo carece de Sol, pero tampoco es su culpa.

He vivido algunos actos que siempre recordaré, como la fiesta de los 60 años de reinado de la reina Isabel II y cómo todo el pueblo británico (de todas las edades) la respeta y quiere de una forma asombrosa. Y la segunda, los fabulosos Juegos Olímpicos, momento histórico en el que tuve la oportunidad de asistir a una semifinal de baloncesto (España - Rusia). Un evento masivo organizado y rentabilizado al detalle (beneficios de €16 Millones sin ningún incidente).

En lo laboral diré que he intentado progresar en todo momento, mejorar lo presente continuamente. He sido promocionado dos veces en mi empresa, he abierto una tienda de arte online y alguna que otra web para terceros pero aún así sigo hambriento. Pienso que podría haberlo hecho mejor: subir más alto en mi empresa o lanzar más proyectos que siguen en mente. Pero soy realista y se que no me puedo quejar y que toca ser paciente. Llegará.

Esto también me ha llevado a dar el siguiente paso en mi vida profesional, después de 2 años de trabajar en Regus, me marcho a otra empresa con un proyecto muy ilusionante, mucho que aprender y espero dar lo mejor de mí.

Me acuerdo mucho, por supuesto, de mi gente en España, pero les siento muy cerca. Me preocupa su situación económica actual. Mi profesora de finanzas me aconsejó que la mejor inversión hoy, es comprar tierras en un sitio cálido para poder sembrar... me demostró un gran pesimismo.

Si en mi primera carta dije que lo malo de Londres era que mucha gente viene pero se vuelve al cabo de un tiempo, hoy añado que al cabo de otro rato, mucha gente está volviendo a irse, el talento emigra y las ciudades grandes se beneficiarán y seguirán creciendo.

Otro ciclo que se cierra y da lugar a la tercera parte con la ilusión renovada. Sigamos hablando de progreso, y no de milagros.

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